NUTRICIÓN EN LAS DIFERENTES ETAPAS DE LA VIDA III: INFANCIA Y ADOLESCENCIA

NUTRICIÓN EN LAS DIFERENTES ETAPAS DE LA VIDA III: INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Querido lector@, 

Esta semana continuamos con la nutrición en las etapas de la vida, abordando la infancia y adolescencia.

La etapa infantil se clasifica en los grupos: 1-3 años, 4-11 años (4-6 años preescolar; 6-11 años escolar) y 12-16 años (adolescencia).

En la etapa de niñez es muy importante que la dieta aporte todos los nutrientes en cantidades suficientes, ya que es una etapa de crecimiento y se deben satisfacer los requerimientos del niño.

Durante este periodo de desarrollo se están formando toda una serie de tejidos y órganos: huesos, músculos, vasos sanguíneos, etc. a distinta velocidad.

Se debe educar al niño o niña en unos hábitos de alimentación saludables desde bien pequeño, haciendo hincapié en la importancia de un buen desayuno, de la regularidad en los horarios de comidas y el número de tomas en el día.

Asimismo, es importante la adquisición de unos buenos hábitos de ejercicio físico.

Todo esto se puede ver influenciado por factores externos como el entorno en el colegio, grupo de amigos, publicidad en televisión…

El papel de los padres y la familia será el de educar en una dieta saludable que cumpla las tres funciones básicas: aportar energía para la actividad muscular del niño, aportar macro y micronutrientes necesarios para formar nuevos tejidos que están en crecimiento y reparar los gastados, y proporcionar placer y satisfacción.

Para la elaboración de esta dieta usaremos los diferentes grupos de alimentos, de la forma más variada posible.


 nina come fruta ecologica


Los problemas nutricionales que nos solemos encontrar en la infancia son:

  • Rechazo de frutas y verduras (estudios del Ministerio de Sanidad revelan que respecto del consumo de frutas y verduras, sólo el 15,7 % de los niños toma fruta todos los días, el 19,6 % toma fruta más de una vez al día y el resto nunca toma fruta). Además, el consumo de frutas y verduras es mayor en las niñas que en los niños.
  • Rechazo del pescado
  • Aumento del consumo de sal
  • Aumento del consumo de azúcar y grasas (el 23 % de la población infantil toma dulces y el 18 % ingiere refrescos o bebidas azucaradas más de una vez al día).
  • Poca ingesta de agua

Esto nos hace plantearnos que debemos inculcar a nuestros hijos unos hábitos saludables y enseñar los beneficios de cada grupo de alimentos, evitando aquellos alimentos que sólo aportan calorías “vacías” sin contenido nutricional. Para ello podemos ofrecer alternativas culinarias, preparando los alimentos más difíciles de introducir en la dieta o de ser aceptados por el paladar del niño, de distintas maneras, hasta encontrar la que le guste o resulte más atractiva.

Debemos educar en sabores y olores para que el niño o niña coma de todo en las cantidades adecuadas, limitando el consumo de dulces y de sal, y con suficiente aporte de agua.

De esta manera, podremos prevenir problemas de salud tanto en la infancia y adolescencia como en la adultez, tales como el exceso de colesterol, el sobrepeso y la obesidad, problemas  cardiovasculares, diabetes, etc.


Necesidades específicas en micronutrientes y macronutrientes en la infancia:

Respecto de los minerales, los niños necesitan sobre todo calcio, hierro y zinc, para el correcto desarrollo, crecimiento y mantenimiento de huesos, tejido muscular, sistema inmunológico, cerebro y sistema nervioso.

En cuanto a las vitaminas, las más importantes serán la A, las del grupo B, la C y la D. Intervendrán en la formación y desarrollo del sistema nervioso, estimulación de las defensas frente infecciones, cicatrización de heridas y fijación del calcio en los huesos, así como función antioxidante.

nino enfermo


La complementación a través de multivitamínicos y multiminerales en la infancia (no antes de los 4 años) puede ser beneficiosa en aquellos casos en que el niño no consiga llegar a incorporar la C.D.R. (Cantidad Diaria Recomendada) de micronutrientes a través de los alimentos, pero intentaremos que sea de origen natural (no sintético) y de cultivo orgánico. Además, como hemos dicho, será un complemento, no un sustituto de la ingesta de frutas y verduras, por ejemplo.

En niños con problemas de inapetencia para comer podemos complementar su alimentación con productos preparados de proteína vegetal en polvo, fáciles de dar en un batido, que les aporten los aminoácidos necesarios y que no tengan grasas saturadas o colesterol.

Existen preparados ricos en proteínas, hidratos de carbono, fibra y grasas saludables (omega 3), barritas energéticas…, que pueden ser utilizadas en estos casos como complemento de su alimentación, repetimos, NO como sustituto de la ingesta de alimentos.

Lo mismo ocurrirá en casos de niños con excesivo apetito o niños con sobrepeso u obesidad, donde lo más importante será educar en unos hábitos saludables de alimentación y ejercicio físico regular.

 

Los criterios para juzgar si la nutrición de un niño es adecuada son:

  • Incremento de peso y talla (ponderal) constante
  • Aumento moderado de grasa subcutánea
  • Desarrollo de músculos firme
  • Buena eliminación (excreción)
  • Sueño y descanso reparador (que el niño duerma bien y esté feliz)

Para la valoración del crecimiento normal del niño, tanto en talla como en peso, se compara con unas tablas de crecimiento patrón, que han sido elaboradas a partir de un grupo elevado de niños que se consideran normales por definición.

Estas revisiones sobre peso y talla, las irá realizando el médico pediatra correspondiente, colaborando con el dietista-nutricionista cuando fuere necesario.


Etapa adolescente

Este periodo va desde los 10-11 años hasta los 16-17 años aproximadamente, terminando el crecimiento incluso en los 20-25 años de edad.

Se caracteriza por el intenso crecimiento y desarrollo, hasta el punto de que se llega a alcanzar el 50 % del peso corporal definitivo, y por los cambios que se van a producir en la composición corporal debido a la diferenciación y maduración sexual.

Este rápido crecimiento y desarrollo aumenta las demandas de energía y nutrientes, siendo muy superiores a los de las restantes etapas de la vida.

La aceleración del crecimiento ocurre antes en las mujeres, de los 10 a los 14 años, coincidiendo con la aparición de los caracteres sexuales secundarios; mientras que el varón ocurre entre los 12 y los 16 años, cuando ya está avanzada la pubertad.

El crecimiento ocurre en todas direcciones, a lo alto y a lo ancho, en longitud y peso de huesos, masa muscular, depósito de grasa en tejidos blandos, así como ensanchamiento de hombros en los chicos y de caderas en las chicas, junto con el crecimiento acelerado del tejido genital.

Al ser diferente la composición corporal entre ambos sexos, también serán diferentes los requerimientos nutricionales.

Las chicas poseen cada vez más cantidad de tejido graso, por lo que la proporción entre tejido graso y masa muscular será mucho menor que en los chicos.

En las chicas será importante un buen aporte en vitaminas A, del grupo B, C, D y E, así como en minerales calcio, magnesio, hierro, fósforo, fibra y ácidos grasos omega 3.

En los chicos mismos nutrientes, pero además gran aporte proteíco y de hidratos de carbono, ya que su gasto calórico es mayor, por la tendencia general a una mayor actividad física.

 

niño obesidad infantil


En ambos casos, las cantidades de macro y micronutrientes deberán estar adecuadas a su edad, talla, peso y nivel de actividad física, y será importante el aporte en el mineral zinc, imprescindible para una buena maduración de los órganos y células sexuales.

En ambos sexos, la talla puede seguir aumentando, debido al crecimiento de los huesos largos, hasta que se cierren los cartílagos de crecimiento. Sin embargo, terminada la adolescencia, la masa muscular puede seguir desarrollándose hasta los 30 años, sobre todo si el/la adolescente realizar actividad física.

Debido a este rápido crecimiento, se hace muy importante inculcar unos hábitos saludables de alimentación, para cubrir estas necesidades nutricionales.

En esta etapa adolescente podemos encontrar situaciones de déficit nutricional debido a los hábitos inadecuados adquiridos, derivados de la búsqueda de independencia de los padres, de rebeldía respectos de las enseñanzas familiares y escolares, así como del objetivo de un cuerpo acorde a las modas impuestas por la televisión y la publicidad, o bien por una insuficiente educación en materia de salud nutricional.

Es frecuente en el colectivo adolescente la aparición de problemas de salud relativos a la alimentación y la nutrición, como la anorexia nerviosa o la bulimia.

Por ellos se hacen necesarios estudios y programas de educación y concienciación sobre una alimentación adecuada, ya que ésta no sólo condiciona el estado de salud del adolescente, sino que determinará su estado de salud en el futuro, en la etapa adulta.

 

Os invitamos a seguir leyendo en nuestro próximo post del blog de Ecolife Food.

¡Que paséis feliz semana!

20/11/2014 Home, Artículos 0 3223

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